sábado, 15 de septiembre de 2012


“Prometeme que no te vas a morir nunca Popo” “Te prometo que siempre voy a estar contigo”…
Pensaba en lo que me encantaría tener un diálogo así con mi abuelo. Pensaba en cómo volver y lograr entablar una charla que por alguna causa o vuelta insospechada nos desembocara en una pregunta así y en una respuesta eterna como esa que leí.
Supongo lo incómodo del momento, el no saber si con sus 90 y hermosos años entenderá a qué me refiero y sospechará lo mucho que anhelo su respuesta.
Detengo mi imaginación y mi pensar por un instante y sólo recuerdo…
Tengo esa imagen en la cabeza ahora, y entonces reflexiono: ¿Para qué necesito esas palabras? Si sé que voy a volver y ahí va a estar su abrazo y sus ojos llenos de lágrimas, y su comentario habitual de “mija, son muchos días!” sean dos o quince sin verlo. Para qué necesito palabras, si sé que todo eso y su apretón de manos constante con las mías me comunica que siempre va a estar conmigo.
Quizás algún rincón de mi existencia se sienta astuto por llorarlo de antemano, por invertir lágrimas en algo que aún no sucedió, porque todavía lo abrazo, lo reto por lo sensible que es y lo mucho que me hace sensibilizar a mí, si todavía le apretó las manos y lo siento tan vivo.
No sé, quizás alguna fibra de mi cuerpo cree que por llorar ahora no me deshidrataré cuando llegue el momento.
En medio de todo este embrollo de sensaciones y lágrimas tengo dos certezas:
No necesito palabras, me basta con sus gestos y su mirada; la otra es que van a ser eternos en mí. Él y ella, mis recuerdos, los abrazos y todo lo vivido. Ellos y yo seremos eternos.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Soy eso que no quiero ser.
Soy llanto y soy no entenderme.
Soy angustia y una bola de emociones encontradas,
en las cuales no me encuentro sino que me pierdo.
Soy todo eso que no me gusta.
Soy todo eso donde no me reconozco,
donde me escapo, donde no me hallo,
donde a veces te encuentro a vos,
tan lejano y tan cercano en este ir y venir de sensaciones.
Soy todo esto en lo que no me veo.
Y además de tanto soy todo lo que añoro y lo mucho que sueño.
Soy todo lo que no puedo dormir,
y también lo mucho que encuentro cuando cierro los ojos.
Soy todo el insomnio y las ganas de estar tan despierta y tan viva.
Soy la que le pone trabas a la alegría,
y también la que no puede evitar sentir fervientes sus ganas de ser.

22/07/12 - 16:45